Los mejores rooftops y azoteas de Madrid para ver la ciudad desde arriba

Madrid tiene algunos de los rooftops más espectaculares de Europa. Repasamos los mejores para comer, beber y disfrutar de las vistas.

Nahuel OrtegaNahuel Ortega· · 6 min de lectura

Madrid tiene dos dimensiones: la que se vive a ras de suelo, entre calles y plazas, y la que se descubre en altura, desde esas terrazas y azoteas donde la ciudad se despliega como un mapa de tejados, cúpulas y horizontes que cortan el aliento. Los mejores rooftops y azoteas de Madrid no son solo miradores: son bares, restaurantes y espacios de ocio con identidad propia donde el paisaje forma parte del menú. Aquí va una selección de los más destacados, para que no pierdas el tiempo buscando y vayas directamente donde merece la pena.

Las azoteas con más historia y más vistas

Pocas terrazas tienen el pedigrí de la Azotea del Círculo de Bellas Artes, en la calle Marqués de Casa Riera, junto a la calle Alcalá. Es, para muchos, la más auténtica de Madrid: una plataforma desde la que se domina la Gran Vía al completo, con los tejados del centro como protagonistas absolutos. La entrada tiene un coste, pero nadie que haya subido alguna vez se ha arrepentido. Abre todos los días desde las diez de la mañana y hasta la medianoche en días laborables, con horario ampliado los fines de semana.

En la misma línea clásica pero con un plus institucional está la Terraza Cibeles, ubicada en la sexta planta del Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid. Desde allí las vistas sobre la fuente homónima, el paseo del Prado y la Sierra de Guadarrama al fondo son difíciles de igualar. El local, ahora gestionado por Cornamusa Cibeles bajo el sello de Azotea Grupo, ha renovado íntegramente sus espacios y puede recibir a más de 350 personas simultáneamente repartidas en sus más de 1.000 metros cuadrados. No es solo una terraza: es casi un destino gastronómico completo.

Otro clásico que resiste el paso del tiempo es La Pérgola, en el Hotel The Principal Madrid, el primer cinco estrellas que abrió en Gran Vía. Desde su sexta planta se tiene una de las perspectivas más privilegiadas sobre el edificio Metrópolis. La carta apuesta por una versión refinada del picoteo madrileño —ensaladilla rusa, bravas, bocadillo de calamares— y los cócteles llevan nombres de barrios y movimientos culturales de la ciudad. Un plan difícil de mejorar al atardecer.

Las más altas: vértigo y vistas de 360 grados

Para los que quieren subir de verdad, el 360º Rooftop del Hotel Riu Plaza España es la opción más extrema: situado en la planta 27, es el rooftop más alto de Madrid y ofrece una panorámica completa sobre la ciudad. El acceso tiene un precio para quienes no se alojan en el hotel, aunque la tarifa varía según la franja horaria. Desde allí arriba, Madrid parece infinita.

También en el entorno de la Plaza de España, pero con un giro visual diferente, el Ginkgo Restaurante & Sky Bar ocupa la planta 12 del hotel VP Plaza España Design. Lo que distingue a este rooftop, además de las vistas sobre la plaza y el Palacio Real, es su piscina de vidrio suspendida en el aire, uno de esos detalles que convierten una terraza normal en un espacio difícil de olvidar.

Propuestas con personalidad gastronómica

Más allá de las vistas, algunos rooftops madrileños han apostado fuerte por la cocina y la coctelería como elementos diferenciadores. Es el caso de Makáá, el espacio que corona el Hotel Thompson, muy cerca de la Puerta del Sol. Gestionado por el Grupo Lamucca, tiene al fuego y la parrilla como hilo conductor de toda la carta: verduras, pescados y carnes asadas en un entorno donde conviven una barra íntima alrededor de la brasa, zonas chill-out junto a la piscina exclusiva para huéspedes y rincones más privados. Funciona tanto para comer como para tomar algo al caer la tarde.

Doña Luz, sobre la calle Montera, es otra propuesta con carácter propio. Su puesta en escena recuerda a un patio colonial caribeño y su cocina bebe directamente de esa influencia latinoamericana: tequeños rellenos de queso y guayaba, ceviche de corvina, tacos, sándwich cubano y una coctelería de ron que invita a alargar la sobremesa. Lo mejor es que los precios son razonables para la ubicación que tiene, con las vistas sobre la Gran Vía y la Puerta del Sol incluidas en el ticket.

En el barrio de Salamanca, el Âm-Bar, terraza del restaurante Árdia del chef Nazario Cano, ha apostado por una programación que va más allá de la simple terraza de verano: catas guiadas de whisky, jueves de DJ y champán, y un pop up de barra nikkei con tiraditos y nigiris en colaboración con la marca japonesa Maguro Gishiki. La coctelería lleva nombres tan evocadores como Campo Dorado o Arroz y Mar, con guiños a los sabores del mediterráneo español.

En la Gran Vía, el Picalagartos Sky Bar del NH Collection Gran Vía tiene bien ganada su reputación por la calidad de sus cócteles y un ambiente moderno que encaja con el espíritu de la avenida. Y para quienes buscan algo entre la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, La Nota Alta del UMusic Hotel combina tapas creativas, coctelería de autor y música en vivo durante los meses de verano.

Las novedades que no hay que perder de vista

Madrid no para de generar nuevas propuestas en altura. Una de las más esperadas de la temporada es la azotea de Nômade Temple Madrid, el hotel que aterriza en plena Gran Vía después de consolidarse en Tulum y Holbox. Será, según todo apunta, uno de los rooftops más solicitados del verano. En la misma línea de novedades está el Urban Hive Madrid, que ocupa un histórico edificio de Telefónica de 1954 cerca de la plaza de Santo Domingo y presume de una azotea de 500 metros cuadrados con orientación mediterránea.

También hay que mencionar el Dani Brasserie del Four Seasons, en la séptima planta con acceso independiente desde la calle Sevilla, donde Dani García dirige una propuesta que mezcla lo mejor de la cocina andaluza con una informalidad calculada. Las vistas son fastuosas y el ambiente, diseñado por el estudio sueco Martin Brudnizki, se aleja del encorsetamiento de la alta gastronomía.

Y para quien quiera una experiencia diferente, El Cielo de Montera, en la calle Montera 47, ofrece cócteles inspirados en los monumentos de Madrid y una selección de tapas en un rooftop reciente que ya se ha ganado su hueco entre los habituales de las alturas capitalinas.

Madrid es una ciudad que se disfruta más cuando se mira desde arriba. Con tanta oferta, el único problema real es decidir por dónde empezar.